El apagón registrado la noche del 31 de agosto en Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas dejó pérdidas económicas preliminares de al menos 100 millones de pesos tan sólo en Mérida, principalmente entre comercios, restaurantes y empresas de servicios.
De acuerdo con representantes de Canacome y Coparmex Mérida, los restaurantes fueron de los negocios más afectados debido a que concentran su actividad durante la tarde y noche. Aunque todavía no existe una cifra definitiva, las cámaras empresariales trabajan en una metodología para cuantificar los daños.
El suministro eléctrico comenzó a restablecerse durante la madrugada y quedó normalizado alrededor de las 3:08 horas, tras un corte que se prolongó entre siete y ocho horas. La interrupción también provocó afectaciones en movilidad, telecomunicaciones, hoteles y comercios de la región.
La CFE atribuyó el apagón a daños en dos líneas de alta tensión de 400 kV, los cuales calificó como resultado de presuntos actos de vandalismo.
El incidente volvió a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de la red eléctrica de la Península de Yucatán, donde se han registrado varios apagones de gran magnitud en los últimos años. Empresarios señalaron que la antigüedad de la infraestructura, el crecimiento de la demanda y la dependencia de generación externa incrementan el riesgo de nuevas interrupciones.
Ante este panorama, representantes empresariales pidieron al Gobierno federal acelerar obras de infraestructura energética, entre ellas gasoductos y plantas de ciclo combinado, al advertir que los apagones afectan la operación de negocios, frenan inversiones y limitan la generación de empleos.








































