Resumen rápido
Indígenas wixárikas de San Andrés Cohamiata, en Mezquitic, protestan por la falta de seguridad y la privación ilegal de la libertad a manos del crimen organizado, exigiendo atención urgente de las autoridades de todos los niveles.
En la serena comunidad de San Andrés Cohamiata, un drama silencioso ha estado sucediendo en los últimos cinco años. Los habitantes, pertenecientes al pueblo wixárika, han sido víctimas de la privación ilegal de la libertad, un flagelo que ha alterado drásticamente su cotidianidad. La sierra, tradicionalmente un refugio y un hogar, se ha convertido en un territorio marcado por el temor y la violencia, donde la presencia de criminales se ha vuelto rutina.
Este lunes, la comunidad se unió en una masiva protesta en un intento por hacer oír su angustioso clamor. La situación ha llegado a tal grado que las clases en escuelas de educación básica y media superior se han visto suspendidas, como forma de manifestar su descontento. "Es privación de la libertad, retuvieron a las autoridades porque tienen que pasar en esos territorios abandonados", comentó un líder comunal, reflejando la desesperación que invade día a día a las familias wixárikas.
El eco de sus voces llegó hasta el secretario general de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora, quien visitó la zona en un esfuerzo por entablar un diálogo. Sin embargo, las demandas se multiplicaron, pues la comunidad exige la presencia activa de las tres instancias de gobierno. La inseguridad ha provocado que médicos y maestros no puedan acceder a la sierra, un hecho que subraya la gravedad de la delincuencia en la región.
Mediante pancartas y rostros llenos de determinación, los wixárikas buscaron propiciar un diálogo respetuoso y resolutivo que garantice su seguridad. "La comunidad considera indispensable que se realice una investigación objetiva, imparcial y exhaustiva", se indicó en un comunicado, al tiempo que se exigía la protección de sus derechos humanos.
La situación se complica por la geografía de la región, que limita con Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango, convirtiéndola en un destino atractivo para las actividades delictivas relacionadas con el narcotráfico. La Comisión Estatal de Derechos Humanos en Jalisco ha advertido de la "persistente inseguridad" que enfrenta la población, y desde 2021 ha emitido recomendaciones para abordar esta crisis.
Hoy, San Andrés Cohamiata continúa en "alerta máxima", mientras los habitantes se preparan para enfrentar lo que venga, buscando resguardo y paz. La historia de esta comunidad wixárika es un llamado a la acción y una invitación a reflexionar sobre la lucha continua por la dignidad y la seguridad de los pueblos indígenas en México.
En conclusión, la comunidad wixárika de San Andrés Cohamiata enfrenta retos significativos ante el crimen organizado, clama por protección y exige un compromiso genuino de las autoridades para restaurar la paz y la seguridad en su territorio. La voz de los wixárikas se alza y es un recordatorio de la lucha por los derechos fundamentales.








































